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VidaPlenaSerPor Tatiana Londoño
Industria alimentaria: aprender a mirar y a conocer lo que comemos

Nutrición

Industria alimentaria: aprender a mirar y a conocer lo que comemos

NutriciónTatiana Londoño6 min de lectura

Comprender cómo se produce lo que llega a nuestra mesa nos devuelve el poder de elegir con criterio. Una mirada inspirada en el trabajo de la periodista Soledad Barruti, autora de los libros Malcomidos y Mala leche

En VidaPlenaSer fomentamos la comprensión, porque tenemos certeza de que comprender es un paso esencial para aprender a cuidarnos. Por eso, en decisiones tan cotidianas ---y tan influyentes en nuestro bienestar--- como los alimentos que ponemos en nuestro plato, conocer cómo se producen nos ayuda a recuperar algo muy valioso: la capacidad de elegir con criterio.

Detrás del sistema agroindustrial, que suele ofrecernos alimentos aparentemente a bajo costo, existen impactos que no siempre vemos: el uso creciente de agrotóxicos, la expansión de los monocultivos ---donde con frecuencia importa más la cantidad que la calidad de los alimentos---, la pérdida progresiva de fertilidad de los suelos y la reducción de bosques nativos.

A ello se suma una creciente preocupación por sus efectos sobre la salud humana. Intoxicaciones por plaguicidas, cáncer, alteraciones endocrinas, alergias, enfermedades metabólicas ---como la resistencia a la insulina, la diabetes tipo 2, el sobrepeso, la obesidad y la hipertensión---, además de malformaciones congénitas, forman parte de los problemas de salud que diversos estudios han relacionado, en determinados contextos y niveles de exposición, con algunos componentes y prácticas de este modelo de producción.

Conocer estas realidades ayuda a que podamos tomar decisiones más conscientes y a dejar de elegir en automático. No solo por nuestra salud, sino también por la de nuestros seres queridos.

El trabajo de Soledad Barruti

Soledad Barruti ha realizado una extensa y delicada investigación sobre el sistema alimentario y ha recorrido feedlots (corrales de engorde), criaderos, supermercados, puertos y granjas para acercarnos a una realidad que ha estado oculta para muchos consumidores de alimentos.

Su trabajo responde preguntas como:

  • ¿Cuáles son los ingredientes secretos en los alimentos procesados?
  • ¿Por qué son incompatibles con la salud?
  • ¿Por qué se habla del azúcar como el nuevo tabaco?
  • ¿Cómo pagamos más caro hasta los ingredientes más baratos?
  • ¿Qué relación existe entre la producción de alimentos, la exclusión social, el desplazamiento violento de comunidades indígenas y las catástrofes ambientales?
  • ¿Qué historia puede esconder un vaso de leche?
  • ¿Por qué muchas vacas ya no comen pasto?
  • ¿Por qué aumenta la obesidad?
  • ¿Qué puede esconder una ensalada aparentemente saludable?

Este es el terreno que ha investigado Soledad Barruti, periodista y autora de Malcomidos y Mala leche, dos libros que dan respuesta a estos interrogantes, develan el funcionamiento de la industria alimentaria y los intereses económicos que influyen en la forma en que se producen y comercializan muchos alimentos.

Además de abordar estos interrogantes, Barruti describe cómo los bebés y los niños se han convertido en un público especialmente importante para las grandes marcas y cómo la publicidad, los comerciales, el diseño de los productos y las estrategias de marketing logran influir en la preferencia de los más pequeños por productos desprovistos de nutrición, que despiertan enfermedades a edades tempranas.

En una entrevista, Soledad describía así lo que la mueve:

"Hay una convicción muy grande alrededor de transmitir y de comunicar. Las personas que elegimos el periodismo como profesión, lo elegimos pensando en mostrar lo que no esté en evidencia, lo que merezca y deba ser difundido. Alrededor del sistema alimentario hay muchas cosas ocultas, muchas mentiras e injusticias; poder aclarar eso, poder develar para las personas todas estas cosas que voy encontrando, es como un combustible porque a medida que investigo aparece más información, aparecen nuevas mentiras y problemas que nos trae este sistema, involucrando no solamente a las personas sino a la naturaleza".

Y sobre el futuro, con una mirada esperanzadora y también realista, dijo:

"Hoy veo que hay un deseo de un montón de personas de saber, de involucrarse, de cambiar ciertos patrones que damos por normales. Una vez que te das cuenta de que lo que parece normal no lo es, aparece enseguida esa necesidad y esa búsqueda por modificarlo. Es un contexto que puede ser muy positivo pero también negativo porque alrededor se ven dinámicas represivas sobre el deseo y la búsqueda de cambios genuinos de las personas. Hay gobiernos extremadamente neoliberales que rematan todos los bienes comunes y buscan cercenar los derechos de todos apostando a una sola forma de producir, de trabajo y de alimentación que es la corporativa, la de las marcas. Entonces es difícil saber qué pueda pasar en el futuro con este deseo de construir, de permitir que existan otros sistemas posibles. Por el momento va sumando nuevas personas involucradas y está en la escalada ascendente".

Preguntas que quizá te haces

¿Cuánto aporta realmente a nuestra salud priorizar la compra de alimentos agroecológicos, cultivados y cosechados de manera natural?

¿Por qué comprar a los pequeños agricultores o a ganaderos locales? ¿Es un gasto o una inversión?

Nuestra vida es valiosa. Es realmente milagroso estar vivos. Brindarnos a nosotros mismos y a nuestros seres queridos lo mejor disponible para poder cultivar nuestra salud, desarrollar nuestras habilidades, dones y talentos, y lograr así una vida plena y satisfactoria es un derecho divino que es nuestro deber priorizar.

Elegir alimentos de calidad es una inversión en nosotros mismos y en la vida que estamos llamados a construir: una vida con salud, prosperidad y abundancia.

Volver a lo esencial

Cuando pensamos en nutrición y salud, elegir una fruta suele ser una mejor decisión que elegir un ultraprocesado. Y ese es siempre un buen comienzo.

Pero también es justo poder preguntarnos: ¿cómo fue producida esa fruta? ¿Qué es lo que estamos comiendo en realidad?

Muchas variedades de frutas, verduras y otros alimentos agrícolas han sido modificadas y seleccionadas a lo largo del tiempo para responder a las preferencias, a menudo inconscientes, de los consumidores y a los intereses del mercado: alimentos sin semillas, mayor dulzor, tamaño, firmeza, apariencia y rendimiento.

Además, aunque se sabe que la agricultura convencional utiliza agroquímicos en sus cultivos, todavía se evade que la exposición a estas sustancias, dependiendo del compuesto, la dosis, la vía y el tiempo de exposición, representa serios riesgos para la salud, como los que se exponen en los libros Malcomidos y Mala leche, citados anteriormente.

En cuanto a los productos ultraprocesados

Cuando consumimos alimentos reales, silvestres o naturales, obtenemos agua, vitaminas, minerales, fibra y una diversidad de compuestos bioactivos que forman parte de la matriz natural del alimento. Esa complejidad no puede reducirse simplemente a añadir vitamina C o minerales aislados a un producto procesado y pretender que nutra de la misma manera.

Volver a lo esencial no significa vivir con miedo a la comida ni buscar la perfección. Significa recuperar, en la medida de lo posible, una alimentación basada en alimentos reales, de temporada, libres de agroquímicos y lo menos procesados posible.

Comprender cómo funciona el sistema alimentario nos hace más capaces de elegir con sabiduría. Y esa elección, sostenida en el tiempo, es un acto de cuidado hacia nosotros mismos, hacia el futuro que deseamos seguir construyendo, hacia nuestras familias, hacia quienes producen alimentos de manera responsable y hacia el mundo que habitamos.

Libros de Soledad Barruti

Mala leche

El supermercado como emboscada

Por qué la comida ultraprocesada nos enferma desde chicos

Malcomidos

Artículo escrito por Tatiana Londoño · Tecnóloga en procesamiento de alimentos y Health Coach. Publicado originalmente en 2019, revisado para VidaPlenaSer.

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