Realiza tu evaluación inicial - gratuita
VidaPlenaSerPor Tatiana Londoño
Dormir bien es mucho más que descansar

Descanso

Dormir bien es mucho más que descansar

DescansoTatiana Londoño4 min de lectura

Descubre cómo respetar tus ritmos biológicos para transformar tu energía, tu estado de ánimo y tu bienestar

Aún se cree que dormir sirve únicamente para recuperar energía.

Sin embargo, mientras dormimos, el organismo activa procesos de reparación importantes que influyen en nuestra forma de vivir durante el día.

Durante miles de años, el ser humano vivió siguiendo el ritmo natural del sol y de la oscuridad. Cuando caía la noche, la única luz disponible provenía del fuego o de las velas.

Desde la aparición de la bombilla eléctrica en 1879 han pasado menos de dos siglos. En términos evolutivos, ese tiempo representa apenas un instante, insuficiente para que nuestra biología se haya adaptado a vivir rodeada de luz artificial brillante durante la noche.

Nuestro organismo sigue necesitando noches oscuras para activar los mecanismos que hacen posible un descanso profundo y reparador, permitiéndonos de esta manera expresar una mejor versión de nosotros mismos en nuestra familia, en el trabajo, en la pareja y en cada una de nuestras relaciones.

Dormir bien no solo influye en cómo te sientes al despertar.

También influye en cómo envejeces, cómo piensas, cómo aprendes, cómo te relacionas con los demás y cómo construyes tu vida.

Tres ideas para reflexionar

1. La noche es uno de los momentos de mayor reparación del organismo

Mientras duermes, el cerebro organiza la información aprendida durante el día, se activan procesos de reparación celular, el sistema inmune trabaja intensamente y se favorece el equilibrio de diferentes hormonas que influyen en tu energía, en tu estado de ánimo y en la forma en la cual te percibes a ti mismo/a.

Dormir poco o dormir mal limita parte de estos procesos.

2. Nuestro cerebro sigue necesitando oscuridad para activar los procesos de reparación y reorganización que le permiten funcionar de una mejor manera al día siguiente.

Cuando reducimos la exposición a luces brillantes durante la noche, favorecemos la producción natural de melatonina, hormona con una importante acción antioxidante, fundamental para el sueño reparador y para los procesos de rejuvenecimiento que tienen lugar mientras dormimos.

La luz del día ayuda a mantenernos despiertos.

La oscuridad le indica al organismo que ha llegado el momento de descansar.

Al mismo tiempo, exponernos al sol durante las primeras horas del día y a la luz natural a lo largo de las horas, procurando pasar menos tiempo en espacios interiores, junto con bloquear o reducir la exposición a la luz brillante de pantallas y bombillas una vez se oculta el sol, ayuda a sincronizar nuevamente nuestro reloj biológico, favorece un mejor funcionamiento del organismo y, en consecuencia, puede ayudarnos a expresar, como mencionaba anteriormente, una versión más serena, paciente y compasiva de nosotros mismos.

Esto se debe, en parte, a que cuando alineamos nuestro reloj biológico con los ritmos naturales de la luz y la oscuridad, favorecemos un mejor estado de ánimo, una mente más clara, una energía física más estable, una piel más saludable, mayor creatividad y un sistema inmunológico más fuerte.

En muchas mujeres también puede contribuir a un ciclo menstrual más saludable y regular.

Cultivar el descanso no solo mejora la calidad del sueño. También fortalece muchas de las capacidades con las que construimos nuestra vida.

Un cambio sencillo a partir de hoy

Esta noche, cena temprano, cerca de la puesta de sol, para que tu cuerpo no tenga que dedicar tanta energía a la digestión durante la noche y pueda centrarse en favorecer los procesos de reparación y recuperación que tienen lugar mientras duermes, contribuyendo a que despiertes sintiéndote más descansado/a. Puedes convertir este sencillo acto en una forma fácil de ayuno que solo te traerá beneficios. Tienes acá, en el blog, un artículo aparte sobre dichos beneficios y sobre cómo aplicar el ayuno a tu contexto de vida.

Y, aparte de cenar temprano, 2 o 3 horas antes de ir a dormir, disminuye la intensidad de las luces de tu hogar y limita, en la medida de lo posible, la exposición a pantallas brillantes.

Si necesitas iluminación, puedes utilizar velas —idealmente de cera de abejas, para evitar la toxicidad de algunos compuestos y fragancias artificiales— o bombillas rojas anti-flicker, diseñadas para imitar el espectro rojizo de la puesta de sol. Estas alternativas emiten poca o ninguna luz azul, por lo que interfieren mucho menos con la producción natural de melatonina que las luces blancas o frías, permitiendo a tu cuerpo entrar en modo relajación e inducir el descanso profundo.

Permite que tu cerebro reciba una señal clara de que el día está llegando a su fin.

Cierre

Dormir bien no consiste únicamente en descansar.

Es una de las formas más profundas que tiene el organismo para repararse, recuperar energía y prepararse para vivir un nuevo día con mayor claridad, bienestar y vitalidad.

Una vida plena también se cultiva mientras dormimos lo necesario.

¿Este texto te movió algo?

Descubre por dónde empezar según cómo estás hoy, o conversemos en un acompañamiento.