
Hábitos
Bajar el volumen de la mente
Cuando el cuerpo está cansado pero la mente sigue resolviendo pendientes, obligarse a dormir suele empeorarlo. Tres formas de crear una transición suave hacia el descanso.
Bajar el volumen de la mente
A veces el cuerpo está cansado, pero la mente continúa resolviendo conversaciones, pendientes y preocupaciones.
Obligarte a dormir suele producir el efecto contrario. En lugar de luchar contra los pensamientos, puedes crear una transición suave entre la actividad del día y el descanso.
Tres formas de soltar el día
- Escribe lo que queda pendiente. Anota las tareas, ideas o preocupaciones que aún ocupan tu mente. Llevarlas al papel puede ayudarte a dejar de sostenerlas mentalmente durante la noche y permitir que tu cerebro comience a desconectarse.
- Respira más lento. Inhala con calma y procura que cada exhalación sea un poco más larga que la inhalación. Este sencillo ejercicio favorece la activación del sistema nervioso parasimpático, el estado fisiológico que facilita la relajación y el descanso. Hazlo la cantidad de veces que sientas mejor para ti, sin buscar hacerlo perfecto.
- Crea un ritual nocturno que le indique a tu cuerpo que el día ha terminado. Leer unas páginas de un libro con una luz muy tenue, como la de las bombillas rojas anti-flicker; darte una ducha tibia sin jabón; tomar una infusión de lavanda unas dos horas antes de acostarte; tomar glicinato de magnesio; abrazar con presencia y sin prisa a tu pareja o a un ser querido; aromatizar el dormitorio con aceite esencial puro de lavanda o con velas de cera de abejas pueden convertirse en señales que le indiquen a tu organismo que ha llegado el momento de descansar.
No necesitas dejar la mente en blanco. Solo darle señales claras para disminuir el ritmo.
Cuando el sueño no llega
Evita mirar constantemente la hora. Si permaneces despierto y notas que la inquietud aumenta, levántate por unos minutos y realiza una actividad tranquila con una luz muy tenue o, si lo prefieres, permanece en la oscuridad mientras meditas o practicas una respiración pausada. Regresa a la cama cuando la somnolencia vuelva a aparecer.
La cama debe sentirse como un lugar de descanso, no como un espacio de preocupación.
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